¿Cómo se encuentra una brecha de investigación?
Al buscar un tema de tesis o una pregunta de proyecto, la tarea real es ver qué no ha estudiado la literatura. Esta guía cubre qué es una brecha, sus tipos, cómo buscarla y cómo documentarla.
¿Qué es una brecha de investigación?
Aparece como evidencia faltante, un método no probado, un grupo no cubierto o hallazgos que no concuerdan entre sí. Buscar una brecha no empieza con leer, empieza con registrar de forma organizada lo leído.
Lo que usted no sabe es su propia carencia de conocimiento y se cierra leyendo. Lo que el campo aún no ha respondido es una brecha; lo que no puede responder en absoluto es un límite, que queda abierto porque faltan datos o autorización.
Webster y Watson (2002) proponen organizar una revisión en torno a conceptos y no a artículos: cuando los estudios que miden el mismo concepto se colocan uno junto a otro, la celda faltante se vuelve visible.
¿Toda brecha merece ser investigada?
No, que un tema no esté estudiado no lo hace merecedor de estudio. Una brecha valiosa es la que puede responderse y, al responderse, cambia una decisión, una práctica o una teoría.
La primera pregunta al encontrar una brecha es: ¿por qué está vacío este tema? La respuesta cae en tres grupos principales, y la decisión difiere en cada uno.
| Motivo | Síntoma | Decisión |
|---|---|---|
| Aún no le ha llegado el turno | Los temas vecinos ya se han estudiado, el campo crece, se ha abierto una nueva fuente de datos | Se persigue |
| No se puede estudiar | Los datos no son accesibles, no existe herramienta de medición, no se puede obtener aprobación ética | Primero se resuelve el obstáculo, si no se abandona |
| Carece de sentido | Sea cual sea el resultado, no afecta a ninguna decisión ni teoría | Se descarta |
La tercera fila es la que más se salta; que nadie haya planteado una pregunta no suele ser casualidad. Al defender una brecha no basta decir "no hay estudios sobre esto", también hay que decir qué cambiaría si los hubiera.
¿Qué tipos de brecha existen?
Las brechas se agrupan en seis tipos: evidencia, teoría, método, población, contexto y hallazgo contradictorio. Identificar el tipo es la mitad del trabajo, porque cada tipo pide un diseño de investigación distinto.
Brecha de evidencia
No hay suficientes estudios de calidad sobre una relación o un efecto; los resultados se apoyan en un solo estudio, una muestra pequeña o un diseño débil. La solución es recoger nuevos datos primarios o reunir de forma sistemática la evidencia existente.
Brecha de teoría
Existen hallazgos pero no hay una explicación que los conecte, o la teoría existente no logra explicar los nuevos hallazgos. Esta brecha no se cierra con datos nuevos sino reconstruyendo el marco conceptual.
Brecha de método
La pregunta se ha planteado, pero siempre se ha estudiado con el mismo método, y los límites de ese método condicionan el resultado. Medir la misma construcción con un método distinto y comprobar si los resultados convergen es la solución clásica a esta brecha (Campbell y Fiske, 1959).
Brecha de población
Los hallazgos se obtuvieron de un grupo concreto y no se sabe si se generalizan a otros grupos; un subconjunto definido (edad, ocupación, sector) puede no haber aparecido nunca en la literatura. La solución es estudiar la misma pregunta en el grupo no cubierto.
Brecha de contexto
Los estudios se realizaron en un país, sector, cultura o periodo concretos, y la dirección o fuerza de una relación puede cambiar al cambiar el contexto. Esta brecha no se defiende solo diciendo "un caso de España"; hay que justificar por qué se espera que el contexto cambie el resultado.
Brecha de hallazgo contradictorio
Distintos estudios han dado distintas respuestas a la misma pregunta; el origen de la contradicción puede ser la muestra, la medición, el análisis o el contexto. Este tipo es el más productivo para estudios que reúnen la evidencia y comprueban de dónde viene la diferencia, porque el interés del campo por la pregunta ya está probado.
¿Cómo se rastrea la literatura?
La búsqueda se realiza en tres etapas y no se considera completa hasta que las tres han terminado (Webster y Watson, 2002).
Estas tres etapas no bastan por sí solas; lo que busca la búsqueda debe escribirse de antemano. Cooper (1988) propone definir una revisión según su foco, objetivo, perspectiva, cobertura, organización y público.
- Conjunto nuclear: estudios publicados en las revistas principales del campo en los últimos años que abordan el tema directamente.
- Rastreo hacia atrás: títulos recurrentes en las listas de referencias de los estudios nucleares. Que todos remitan a la misma fuente muestra que esa fuente es fundacional para el campo.
- Rastreo hacia adelante: artículos nuevos que citan los estudios nucleares. Solo este paso muestra hacia dónde se dirige el campo.
- Matriz de conceptos: las filas son estudios, las columnas son conceptos. Una columna o celda vacía es una brecha candidata.
- Regla de parada: se alcanza la saturación cuando una nueva ronda de búsqueda no aporta ningún concepto nuevo.
Resumir los artículos por autor y año dificulta ver la brecha; distribuir los mismos estudios en columnas de conceptos muestra directamente qué concepto no se midió en cada estudio (Webster y Watson, 2002).
¿Cuáles son las formas sistemáticas de ver una brecha?
Se usan cuatro vías juntas: sugerencias de trabajo futuro, conclusiones de revisiones, regiones dispersas en la red de citas y respuestas contradictorias a la misma pregunta. Si las cuatro señalan la misma brecha, la brecha es real; si solo una lo hace, la afirmación necesita más evidencia.
La primera vía es la más barata: los apartados de limitaciones y trabajo futuro al final de los artículos son la propia lista de carencias del campo. Si la misma sugerencia se repite en varios artículos, ya no es el deseo de un solo autor sino una carencia compartida del campo.
La segunda vía son las revisiones: las revisiones de un campo resumen el estado del conocimiento hasta la fecha, y sus conclusiones suelen funcionar directamente como lista de brechas. Vale la pena anotar cómo define una revisión su propio alcance, porque el área excluida también puede ser una brecha (Cooper, 1988).
La tercera vía es la red de citas: la bibliometría es el estudio cuantitativo de las publicaciones (Pritchard, 1969) y permite ver el campo como una estructura. Se usan tres medidas: el acoplamiento bibliográfico (bibliographic coupling, Kessler, 1963), el análisis de cocitación (co-citation analysis, Small, 1973) y el análisis de co-palabras (co-word analysis, Callon, Courtial y Laville, 1991); las redes resultantes se dividen en clústeres (Blondel et al., 2008; Traag, Waltman y van Eck, 2019). La región dispersa entre dos clústeres densos es la intersección de dos literaturas que se ignoran entre sí, y a menudo resulta ser una brecha genuina.
La cuarta vía es la contradicción: cuando dos estudios dan respuestas opuestas a la misma pregunta, busque primero de dónde viene la diferencia (muestra, herramienta de medición, método de análisis o contexto). Si esa diferencia encaja en un patrón explicable, tiene entre manos una pregunta de investigación definida.
¿Cómo se convierte una brecha encontrada en pregunta de investigación?
Una brecha se reduce a una sola pregunta que pueda responderse; cada concepto de la pregunta se vincula a una variable medible; después se elige un diseño capaz de someter esas variables a prueba. Cuando la pregunta, la variable y el diseño no están alineados, el estudio no cierra la brecha aunque recoja datos (Creswell y Creswell, 2018).
Construya la alineación en tres pasos.
- Pregunta: reduzca la brecha a una pregunta de una sola frase. La frase debe indicar quién, qué, dónde y qué relación se pregunta.
- Variable: escriba a qué corresponde cada concepto de la pregunta. Un concepto cuya medición no esté clara no puede quedarse en la pregunta.
- Diseño: el tipo de pregunta determina el diseño. Las preguntas de relación piden un diseño cuantitativo, las de significado uno cualitativo, y las que piden ambos un diseño mixto (Creswell y Creswell, 2018).
Cuando mide un concepto con un solo instrumento, no puede separar si lo que midió es el concepto o el instrumento mismo. Medir el mismo concepto con métodos distintos y comprobar si los resultados convergen, y si conceptos distintos divergen, reduce este riesgo (Campbell y Fiske, 1959). Un estudio que parte afirmando una brecha de método y se salta esta comprobación debilita su propia afirmación con sus propias manos.
Una última comprobación: escriba de antemano las posibles respuestas a su pregunta. Si no puede escribir qué cambiaría según qué respuesta salga, la pregunta aún no es una pregunta de investigación.
¿Cómo se demuestra que una brecha realmente existe?
Manteniendo un registro de la búsqueda: los seis elementos que se enumeran a continuación. Sin este registro no puede verificarse la frase "no hay estudios sobre esto"; un revisor audita este registro, no la afirmación de la brecha en sí.
PRISMA 2020 es la guía aceptada para documentar revisiones sistemáticas (Page et al., 2021); para cómo debe llevarse el proceso y evaluarse el riesgo de sesgo, el Cochrane Handbook es la fuente de referencia (Higgins et al.). Aunque la afirmación de una brecha no forme parte de una revisión sistemática, la disciplina de documentación de estas dos fuentes puede aplicarse igualmente.
- Lista de bases de datos: qué fuentes se buscaron y por qué se eligieron.
- Cadena de consulta: las palabras clave usadas, junto con sinónimos y operadores lógicos, tal como se escribieron.
- Fecha de búsqueda: como la literatura crece cada día, un resultado no puede reproducirse sin fecha.
- Criterios de inclusión y exclusión: criterios como idioma, rango de años, tipo de estudio, muestra se escriben de antemano.
- Registro de cribado: cuántos registros se encontraron, cuántos eran duplicados, cuántos se excluyeron en la fase de título y resumen, cuántos en texto completo.
- Razonamiento de la decisión: por qué se incluyeron o descartaron los estudios límite se anota uno por uno.
El propósito real de este registro no es convencer a un revisor, es hacer el estudio reproducible. El principio establecido en ciencia computacional es claro: para que un resultado sea verificable, los datos y los pasos de procesamiento deben publicarse junto con el resultado (Peng, 2011). Una búsqueda de literatura también es un proceso; una búsqueda sin registro es un análisis que otra persona no puede repetir.
Una prueba práctica: si le pidieran repetir la búsqueda desde cero seis meses después, ¿encontraría el mismo conjunto? Si la respuesta es no, el registro está incompleto.
¿Qué herramientas pueden llevar a cabo estos pasos?
Todos los pasos anteriores también pueden hacerse a mano; lo difícil es que el registro de búsqueda, la red de citas y el razonamiento de las decisiones se desconecten entre sí. Los productos de SciMind mantienen estos pasos en una sola cadena de registro.
Guías relacionadas
Referencias
- Blondel, V. D., Guillaume, J. L., Lambiotte, R. y Lefebvre, E. (2008). Fast unfolding of communities in large networks. Journal of Statistical Mechanics, P10008.
- Callon, M., Courtial, J. P. y Laville, F. (1991). Co-word analysis as a tool for describing the network of interactions. Scientometrics, 22(1), 155-205.
- Campbell, D. T. y Fiske, D. W. (1959). Convergent and discriminant validation by the multitrait-multimethod matrix. Psychological Bulletin, 56(2), 81-105.
- Cooper, H. M. (1988). Organizing knowledge syntheses: a taxonomy of literature reviews. Knowledge in Society, 1(1), 104-126.
- Creswell, J. W. y Creswell, J. D. (2018). Research Design: Qualitative, Quantitative, and Mixed Methods Approaches (5.ª ed.). SAGE.
- Higgins, J. P. T. et al. (Ed.). Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions. Cochrane.
- Kessler, M. M. (1963). Bibliographic coupling between scientific papers. American Documentation, 14(1), 10-25.
- Page, M. J. et al. (2021). The PRISMA 2020 statement: an updated guideline for reporting systematic reviews. BMJ, 372, n71.
- Peng, R. D. (2011). Reproducible research in computational science. Science, 334(6060), 1226-1227.
- Pritchard, A. (1969). Statistical bibliography or bibliometrics? Journal of Documentation, 25(4), 348-349.
- Small, H. (1973). Co-citation in the scientific literature. Journal of the American Society for Information Science, 24(4), 265-269.
- Traag, V. A., Waltman, L. y van Eck, N. J. (2019). From Louvain to Leiden: guaranteeing well-connected communities. Scientific Reports, 9, 5233.
- Webster, J. y Watson, R. T. (2002). Analyzing the past to prepare for the future: writing a literature review. MIS Quarterly, 26(2), xiii-xxiii.
Encontrar la brecha es la mitad de la búsqueda.
La otra mitad es mantener el registro de la búsqueda. Escríbanos si desea hablar de una demo, un despliegue piloto o una colaboración académica para su institución.











